Si asististe a eventos con disertantes, seguramente hubo algunos que atraparon tu atención más que otros. Y si te ha tocado hablar en público, te habrá pasado que algunas veces te escucharon más que otras. Los oradores que se lanzan a hablar sin la debida preparación, muchas veces cometen errores sin saberlo y esto les impacta en su relación con el público. Aquí te presentamos el podio de los errores más frecuentes y como evitarlos.

  1. Comenzar con ehh… bueno… lo que les vine a decir…. Yo… Con frecuencia se escuchan estas muletillas al pronunciarse las palabras iniciales y también durante las disertaciones. Esto sucede en diferentes clases de eventos. Los oradores profesionales saben que hay 2 cosas que el público recuerda muy bien. Lo que se dice primero y lo que se dice al final del discurso. Por ello dedican especial atención a diseñar el comienzo y ensayar lo suficiente para que ese arranque sea perfecto. Esto se debe a que el comienzo del discurso le indica al oyente si debe o no seguir prestando atención. Por ello es importante demostrar que las palabras que se están por pronunciar contengan un mensaje claro sin distracciones y que sean relevantes para el auditorio.
  2. Hablar mirando la pantalla del Power Point. El orador experto sabe que el contacto visual con el público es quizás tan importante como saber qué se va a decir. Darse vuelta para leer la  proyección es un pecado que le resta impacto y presencia al disertante. Por esto es muy importante contar con una pantalla auxiliar que nos permita hablar sin darle la espalda a la gente. Estas pantallas pueden ser una notebook, un TV Led en el piso o un celular o Tablet con tecnología Chromecast o similar.  
  3. Crear un Power Point lleno de texto que luego se lee como un libro. A menudo nos encontramos en eventos profesionales con técnicos y expertos de distinta índole  que a la hora de presentar, abren un Power Point lleno de texto y su presentación consiste en leer el texto que se está proyectando. Recordemos que el PPT debe ser un apoyo pero no un guion del discurso. El cerebro debe elegir si escucha al orador o si lee el texto. Normalmente se tenderá a leer el texto y se perderá atención a lo que dice la persona. Por ello es recomendable conocer bien el tema del que se va a hablar y utilizar el proyector como un mero apoyo visual. De esta forma podremos agregar impacto a nuestras palabras usando imágenes llamativas que refuercen nuestro mensaje.


La calidad de un buen orador se mide por la capacidad que tiene de captar y mantener la atención de su auditorio. Para ello existen numerosas herramientas verbales, no verbales y situacionales que se pueden utilizar para apalancar nuestro mensaje y asegurarnos que llegue al público como nosotros lo imaginamos. Sin embargo, para que todas estas técnicas funcionen, debemos dedicarle un tiempo importante a la práctica.

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